Todo comenzó en 1987, cuando Milagros Fernández —Milo para las amigas— abrió las puertas de su pequeña mercería en la Calle de las Hileras. Lo que empezó como un sueño familiar se convirtió en el punto de encuentro de las bordadoras y costureras del barrio.
Hoy, su hija Carmen continúa el legado con el mismo cariño y la misma dedicación, renovando el catálogo cada temporada y manteniéndose fiel a los valores que dieron vida a esta tienda: calidad, trato cercano y amor por el oficio.